La Dra. Puerta, especialista en neurocirugía pediátrica, ha iniciado su actividad asistencial en el área de Pediatría del Hospital Universitari Dexeus.
El miércoles 4 de marzo de 2026 la Dra. Puerta inicia oficialmente su actividad asistencial en el departamento de Pediatría del Hospital Universitari Dexeus, atendiendo consulta en la planta 1.
Qué significa este inicio para las familias
En medicina pediátrica, lo que más tranquiliza es tener un circuito claro: saber quién valora el caso, cómo se decide el siguiente paso y cómo se coordina la atención si hacen falta pruebas, seguimiento o tratamiento.
El inicio de actividad de la Dra. Puerta en el entorno pediátrico de Dexeus permite precisamente eso: una atención especializada en neurocirugía pediátrica integrada en un contexto hospitalario pediátrico, con coordinación con el resto del equipo cuando el caso lo requiere.
De forma práctica, este tipo de incorporación suele aportar tres ventajas para las familias:
- Continuidad asistencial: se evita “ir de consulta en consulta” sin un plan único.
- Criterio diagnóstico: se revisa la historia, la exploración y las pruebas con metodología.
- Coordinación: pediatría, neurología pediátrica, neuroimagen, oftalmología, rehabilitación… cuando es necesario.
“Nos hace mucha ilusión formar parte de este proyecto de pediatría, con un equipo altamente especializado y recursos adaptados a la atención pediátrica.” — Dra. Puerta
Qué es la neurocirugía pediátrica
La neurocirugía pediátrica es la especialidad que se ocupa de la valoración y el tratamiento quirúrgico —cuando está indicado— de enfermedades que afectan al sistema nervioso en pacientes pediátricos (habitualmente menores de 16 años). Incluye tanto el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) como el sistema nervioso periférico (nervios periféricos).
Un punto importante: neurocirugía pediátrica no significa “cirugía a la primera”. En muchos casos, la primera función de la consulta es ordenar el caso: confirmar el diagnóstico, decidir qué pruebas aportan valor (y cuáles no), establecer un seguimiento y coordinar con otras especialidades. La cirugía se plantea únicamente cuando está claramente indicada.
Motivos habituales de consulta en neurocirugía pediátrica
Cada caso es distinto, pero en la práctica clínica los motivos de consulta más frecuentes se agrupan en grandes bloques:
1) Patología del líquido cefalorraquídeo (LCR) e hidrocefalia
La hidrocefalia es una condición en la que existe una alteración del equilibrio entre producción, circulación y reabsorción del LCR, que puede provocar dilatación ventricular y aumento de presión intracraneal. Requiere valoración especializada, seguimiento y, en algunos casos, tratamiento quirúrgico (válvula o técnicas endoscópicas).
2) Malformaciones del sistema nervioso (congénitas o del desarrollo)
Incluye situaciones como algunas estenosis, malformaciones de la unión craneocervical, defectos del tubo neural (por ejemplo, espina bífida) y otras condiciones que pueden requerir evaluación específica y seguimiento.
3) Patología tumoral pediátrica
La sospecha o diagnóstico de lesiones intracraneales o espinales requiere un enfoque multidisciplinar y un circuito diagnóstico-terapéutico bien coordinado.
4) Patología de columna y médula espinal
Determinadas alteraciones de columna o médula pueden requerir valoración neuroquirúrgica pediátrica, especialmente si hay síntomas neurológicos asociados.
5) Patología de nervio periférico y otras situaciones neurológicas complejas
En casos seleccionados, la neurocirugía pediátrica también participa en el abordaje de patología del sistema nervioso periférico y en revisiones complejas para confirmar indicación o estrategia terapéutica.
Cuándo conviene pedir una valoración (señales generales)
Hay situaciones en las que una valoración especializada puede aportar claridad y seguridad:
- Síntomas persistentes o progresivos que preocupan a la familia o al pediatra.
- Cambios neurológicos (por ejemplo, en la marcha, fuerza, coordinación, visión) que requieren exploración y estudio.
- En lactantes, alteraciones del perímetro craneal o signos compatibles con aumento de presión intracraneal.
- Necesidad de segunda opinión cuando existen dudas diagnósticas o decisiones relevantes sobre pruebas o tratamiento.
- Seguimiento de diagnósticos ya conocidos (por ejemplo, hidrocefalia con válvula) con necesidad de controles periódicos.
Cómo es la primera visita
La primera consulta debería acabar con algo concreto: un plan claro. Habitualmente se estructura:
- Historia clínica ordenada: qué ocurre, desde cuándo, evolución, antecedentes, medicación, embarazo/parto (si aplica), hitos del desarrollo, etc.
- Exploración clínica: neurológica y general, adaptada a edad.
- Revisión de pruebas previas: informes, analíticas, neuroimagen (si existe).
- Plan de siguientes pasos: seguimiento, pruebas adicionales si aportan valor, o coordinación con otras especialidades.
Coordinación en el entorno pediátrico
El valor diferencial de un circuito pediátrico bien planteado es la coordinación: cuando el caso lo requiere, se integra el criterio de pediatría, neurología pediátrica, neurorradiología, oftalmología pediátrica y otros equipos. Esta coordinación evita duplicidades, reduce tiempos y mejora la coherencia de las decisiones.
Qué documentación conviene traer a consulta
Para aprovechar la visita, suele ayudar traer:
- Informes previos (urgencias, pediatra, especialistas).
- Pruebas de imagen (RM/TC/ecografías) si existen, idealmente con CD o acceso digital.
- Lista breve de síntomas (cuándo aparecen, cuánto duran, qué los empeora/mejora).
- Si hay episodios paroxísticos, vídeos del episodio (siempre respetando la privacidad).
Preguntas frecuentes (FAQs)
No. También se valora patología que requiere un enfoque especializado o una segunda opinión para ordenar el caso y decidir el mejor seguimiento.
No. Muchas consultas terminan con seguimiento, pruebas bien indicadas o coordinación con otros especialistas. La cirugía se plantea cuando está claramente indicada.
Habitualmente se orienta a menores de 16 años. Si hay casos limítrofes, se valora individualmente.
Sí. La segunda opinión es especialmente útil cuando hay dudas diagnósticas o decisiones relevantes sobre tratamiento.
Depende del caso. Lo importante es que las pruebas estén bien indicadas y respondan a una pregunta clínica concreta.
En IMECBA trabajamos para que el plan sea coherente y el seguimiento esté ordenado. Cuando corresponde, la información y los pasos se integran con el resto del equipo y especialidades del centro.
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