Durante los últimos años ha proliferado, especialmente en internet y redes sociales, la circulación masiva de información acerca de una patología conocida como plagiocefalia postural. En muchos casos se trata de información poco rigurosa, contradictoria y alarmista, que genera inquietud e incertidumbre en las familias. La realidad es que en la mayoría de los casos, se trata principalmente de una alteración estética de causa posicional, sin repercusión en el desarrollo neurológico del niño.
¿Qué es la plagiocefalia postural?
La plagiocefalia postural es la deformidad craneal más frecuente en lactantes. Se caracteriza por un aplanamiento en la parte posterior o lateral de la cabeza debido a presiones externas mantenidas. Puede acompañarse de un desplazamiento anterior del pabellón auricular del lado aplanado y, menos frecuentemente, de una asimetría facial.
Ocurre debido a que los huesos del cráneo del bebé son blandos y maleables durante los primeros meses de vida. Esta situación facilita el desarrollo cerebral, pero al mismo tiempo hace que el cráneo sea susceptible a la deformidad si siempre recibe presión en la misma zona.

¿Por qué ocurre?
Desde la recomendación internacional de colocar a los bebés boca arriba para dormir (medida clave para prevenir la muerte súbita del lactante), aumentaron los casos de plagiocefalia postural. Sin embargo, es importante aclarar que dormir boca arriba sigue siendo la posición más segura. La solución no es cambiar esta recomendación , sino implementar una serie de medidas preventivas.
Algunos de los factores de riesgo para el desarrollo de plagiocefalia postural son la prematuridad, el uso prolongado de hamacas o sillas o la tortícolis congénita. De hecho, alrededor del 85% de los recién nacidos con tortícolis congénita acaban desarrollando una plagiocefalia postural.
¿Es peligrosa la plagiocefalia postural?
La plagiocefalia postural no suele afectar al desarrollo cerebral y la repercusión acostumbra a ser principalmente estética. Sin embargo, en casos de deformidad moderada o grave puede generar asimetría facial, alteraciones de la mordida o problemas posturales a largo plazo.
Por otro lado, en casos muy excepcionales, la deformidad craneal no es debida a un problema postural sino al cierre precoz de una o varias de las suturas craneales. Se trata de una enfermedad conocida como craneosinostosis, cuyo diagnóstico y tratamiento difieren totalmente de los llevados a cabo en la plagiocefalia postural.
Por ello, es clave la valoración precoz por parte de un neurocirujano pediátrico, quien establecerá una pauta de tratamiento individualizada para cada caso concreto.
¿Cómo se diagnostica la plagiocefalia postural?
El diagnóstico de plagiocefalia postural es fundamentalmente clínico, basado en la historia del lactante y en la exploración física. En la mayoría de los casos no es necesaria la realización de pruebas de imagen, ya que la deformidad puede identificarse con la inspección y palpación del cráneo por parte de un neurocirujano pediátrico.
En aquellos casos excepcionales en los que el neurocirujano deba descartar el diagnóstico de craneosinostosis, se procederá a la realización de pruebas complementarias. Las más empleadas en la práctica clínica son la ecografía de suturas craneales, la radiografía y la TAC craneal con reconstrucción 3D.
¿Cómo se previene?
Las medidas de prevención deben instaurarse desde las primeras semanas de vida.
Una de las medidas más importantes es variar la posición de la cabeza del bebé cuando está acostado boca arriba. Aunque dormir en decúbito supino sigue siendo la recomendación fundamental para prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante, es aconsejable alternar la orientación de la cabeza hacia un lado y otro cuando el bebé se encuentra en la cuna. Asimismo, puede ser útil cambiar periódicamente la posición del bebé dentro de la cuna para estimular que gire la cabeza hacia diferentes lados al observar su entorno.
Otra estrategia preventiva clave es promover el tiempo boca abajo supervisado durante los periodos de vigilia, conocido como “tummy time”. Esta práctica reduce la presión constante en la parte posterior del cráneo y favorece el fortalecimiento de cuello y espalda. Se recomienda iniciar estos periodos de forma gradual desde las primeras semanas de vida, siempre bajo supervisión de un adulto.
También es conveniente limitar el tiempo prolongado en dispositivos de descanso como sillas de coche, hamacas o portabebés cuando no son necesarios para el transporte, ya que estos pueden mantener la cabeza apoyada en una misma posición durante periodos prolongados. Del mismo modo, el contacto frecuente con los cuidadores, el porteo y la estimulación del movimiento espontáneo del bebé contribuyen a disminuir la presión constante sobre el cráneo.
Finalmente, es importante identificar de forma precoz factores que pueden favorecer la plagiocefalia, como la tortícolis muscular congénita, que puede limitar la movilidad del cuello y hacer que el bebé prefiera siempre el mismo lado. En estos casos, la valoración pediátrica y, si es necesario, la fisioterapia precoz pueden desempeñar un papel fundamental en la prevención de la deformidad.
En conjunto, la prevención de la plagiocefalia postural se basa en medidas simples de manejo postural y estimulación del movimiento, que permiten favorecer un desarrollo craneal simétrico durante los primeros meses de vida, sin comprometer las recomendaciones de seguridad del sueño infantil.

¿Cómo se trata la plagiocefalia postural?
El tratamiento depende de la edad del lactante, la gravedad de la deformidad y de la presencia de factores asociados, como la limitación de la movilidad cervical. En la mayoría de los casos, el manejo es conservador, ya que el cráneo del bebé tiene una gran capacidad de remodelación durante los primeros meses de vida.
El tratamiento inicial consiste en modificar los hábitos posturales para reducir la presión mantenida sobre la zona aplanada del cráneo. Las medidas posturales suelen ser más efectivas cuando se inician durante los primeros meses de vida, periodo en el que el cráneo es más maleable.
Cuando existe una limitación en la movilidad del cuello, especialmente en casos de tortícolis congénita, es necesario realizar fisioterapia dirigida. Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento ayudan a mejorar la movilidad cervical y a favorecer que el bebé pueda girar la cabeza hacia ambos lados, lo que reduce la presión mantenida sobre la zona aplanada.
En algunos casos seleccionados de plagiocefalia moderada o grave que no mejoran con medidas conservadoras, puede considerarse el uso de una ortesis craneal. Este dispositivo se utiliza generalmente entre los 4 y 12 meses de edad y su objetivo es guiar el crecimiento del cráneo hacia una forma más simétrica. El casco suele utilizarse varias horas al día durante varios meses, bajo seguimiento especializado.
Mensaje final para las familias
La plagiocefalia postural es una condición frecuente, prevenible y tratable. Una valoración precoz por parte de un neurocirujano pediátrico proporcionará la información adecuada para que la mayoría de los bebés evolucionen de forma favorable.
En IMECBA realizamos una abordaje multidisciplinar de la plagiocefalia postural, integrando la experiencia de distintos profesionales: neurocirujanos pediátricos, neurólogos, traumatólogos y fisioterapeutas. De esta forma las familias reciben una información clara y basada en la evidencia, sintiéndose acompañadas en todo momento.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Tienes dudas? Aquí te respondemos
No se considera una condición que, por sí sola, afecte al desarrollo neurológico del bebé. El problema principal es la morfología del cráneo. No obstante debe ser valorada de forma precoz para establecer el diagnóstico y orientar el seguimiento.
Dormir boca arriba puede favorecer el apoyo mantenido en la parte posterior de la cabeza, pero sigue siendo la postura más segura para dormir. La prevención de la plagiocefalia no pasa por cambiar esa recomendación, sino por complementarla con tummy time, cambios posturales y vigilancia de la movilidad del cuello.
No. La plagiocefalia postural es una deformidad por presión externa mantenida; la craneosinostosis implica el cierre precoz de suturas craneales y requiere un abordaje totalmente diferente. La exploración física suele ser la base para diferenciarlas.
No. El casco suele reservarse para plagiocefalias moderadas o severas persistentes tras medidas conservadoras, o para casos que se diagnostican de forma tardía con una deformidad significativa. La mayoría de los casos leves se resuelven con medidas posturales.
Es especialmente útil cuando existe tortícolis o preferencia marcada de giro. En esos casos, la fisioterapia ayuda a mejorar la movilidad cervical y a favorecer que el bebé pueda girar la cabeza hacia ambos lados, lo que reduce la presión mantenida sobre la zona aplanada.
No siempre. Las guías neuroquirúrgicas recomiendan el diagnóstico clínico en la mayoría de los casos y reservan la imagen para situaciones dudosas o cuando hay que descartar otra patología, como la craneosinostosis.
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